No sé si alguna vez les habrá pasado a ustedes

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes pero cuando la lluvia cae sobre el Botánico aquí se quedan sólo los fantasmas. Ustedes pueden irse. Yo me quedo. (A la izquierda del roble. M. Benedetti)

Nombre: Lau
Lugar: Una laguna de Canarias

30 de junio de 2008

Desde mi vientre

Desde mi vientre
van naciendo uno tras otro
encolerizados, alerta, maltrechos,
con el cariz putrefacto del desecho
y la silueta atónita del humo.
Voy pariéndolos sin dolor,
premeditadamente, con sorna,
diluyéndolos entre la piel candente
y el aire.
Retorcidos y ahora ajenos
van muriendo mientras nacen,
con sus ojillos cerrados
y sus manos sin hacer…

Desde mi vientre
van naciendo uno tras otro
y son nuevos ahora los fantasmas.

8 de junio de 2008

Condicional

Si no existieras
no te inventaría.
No es cuestión de amor,
sino de técnica.

Sin embargo,
si no existieras
cómo vagaría por el mundo,
cómo de tercos y escuetos los días,
cómo de atroces las noches.

Ay, si no existieras
qué cerca sonarían las ametralladoras
y cuántos de hambre murieran,
qué cerca las desdichas,
qué lejos las amnesias…
“Simple”, dirás.
Tal vez.

Pero cómo te extraño
cuando tantos de los que existen
se me cruzan por la vida sin expresión alguna
sin que nada les conmueva,
con tan poco que les salve...
y pienso en nuestros insomnios,
en la emoción que se nos clava
tan adentro
y en cómo los encuentros nos devuelven
la identidad que nos faltaba…

Si no existieras, amor,
no te inventaría,
y sin embargo
sabría exactamente
cómo hacerlo.

30 de mayo de 2008

Susurro a ti debido

...con todo el amor del mundo


Duermes.
Los susurros anunciaban el silencio
y ahora mismo
tus labios se han cerrado ante mis dedos
en un lento crepitar de luz.

Te miro, profundo y ajeno,
acompasado en tu misterio,
y afuera las penas se propagan
y aderezan los muros con sus lloros,
los camiones desconcentran a los amantes en las esquinas
y los tristes van apropiándose del día
con sus rabias abiertas y sus camas vacías.

Y mientras
el amor se concentra en tus párpados cerrados
y en la torpeza de mis manos
al besarte,
apenas una calada de tu aliento
y el devenir se concentra en tu cuerpo
y los andares de tu respirar.

Absorta, te acompaño,
vivo y me desmiembro
como en un rumor de maresía,
y embebida de tu paz
derramo mi pobreza y mis vacíos.

Ya sana,
en un tibio paseo por tus brazos
y tu pelo,
me descubro tangible y evidente,
precisa y bella,
inmune a la conciencia
y a la calle.

25 de mayo de 2008

No podría

No podría decirte que te quiero,
no sería capaz.

No podría calarte hasta mis huesos
ni anclarte a mi cintura,
ni tan siquiera empaparte de mí
ni reducirme.

Si trataras de honrarme,
si quisieras alzarme,
se te tiranizaría la piel,
-yugo temprano-,
y no podrías dedicarme la dulzura
ni acecharme los fantasmas.

No podría recordar
el sabor que me dejaras tras marcharte
ni la incertidumbre de la espera
de ti.

No podría.


Pero tranquilo,
tampoco puedo asegurar
que aún esté viva,

ni siquiera
con esa vida a retazos
en que vibran los muertos.

16 de mayo de 2008

Razones



Porque a veces lo importante no se encuentra en quién está o lo que es, sino en lo que deja después de irse.


Porque me ungiste en mar,
porque me abriste,
porque dijiste “camino en tu ciudad melancolía”,
y caminaste
y te empapaste de negrura en un momento
y no te importó mi lengua de agonía
ni mis torpes movimientos
de espina descontenta.

Por ti,
porque la noche ardió de abatimiento
y tú te coronaste fuego triste,
me convertiste a la serenidad ceniza
y me amparaste.

Porque te maldije
y tus labios me acogieron;
te desdije
y me poblaron tus dedos.

Porque te fuiste, amor,
y no hay regreso,
porque me devolviste a mis propios brazos,
porque por ti
-te quiero-
vuelven
a perecer las olas en mi orilla.

8 de mayo de 2008

Réquiem




Comienzas tocando sin saberlo
pero conforme creces
lo vas sospechando:
al final las teclas
se hacen años
y cumples ochenta y ocho
-teclado completo,
abismo grave-,
si es que los cumples.

Comienzas tocando sin saberlo,
a veces las teclas
son siempre las mismas
y, sea como sea,
son siempre distintas.
A veces dudas.
Te acongojan,
te maltratan,
y, cuando, en el vórtice disonante,
harto de mentiras,
reclamas la verdad de pronto,
te recuerdan la armonía de la infancia,
las sonatinas alegres,
las mazurcas distraídas.
Ardiendo en emoción,
paseas las manos por el teclado gastado,
amarillento de olvido.
¿Vinieron después los preludios
o fueron los minuetos?
No recuerdas.
Tanto andante que se consume…
allegros con anima en descomposición.
Tanto estudio.
Tanta lucha.

Comienzas tocando sin saberlo,
y, en el concierto final,
cuando apuras las notas últimas,
cuando el público espera, impaciente,
el silencio total,
recuerdas
-entiendes-
que nadie, nunca,
sabrá que exististe.
Nadie, sobre tus teclas,
compondrá un Réquiem
por ti.
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Bueno, no se preocupen, no estoy deprimida ni tengo ánimos suicidas ni nada de eso, es pura casualidad que los dos últimos post vayan sobre lo mismo... aunque últimamente ha sido un tema recurrente. Será cosa de rachas... o no.

3 de mayo de 2008

Pronóstico


Y cuando muera llorarán algunos. Habrá flores que no durarán demasiado y unas botellas de agua.
No habrá velatorio. ¿A qué el cuerpo abierto a las miradas? ¿A qué las ratas de la curiosidad hurgándome los restos?
No.
Ni entierro. ¿A qué el encierro del nicho? ¿A qué el despojo completo?
No.
Únicamente las cenizas forjarán la libertad.


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