Wednesday, August 20, 2008

24

24. Repican las campanas, pares, claro, porque es un día par de un mes par, donde cumplo años pares habiendo nacido, por supuesto, un año par. Los dedos, pares, me estrujan los pares ojos, y despierto atormentada por el indecoroso tañer. Si al menos me despertara la música del sin par vecino… pero la campanas pares hacen la vez, humedeciendo con sus lenguas metálicas los restos de imparidad que me quedan.
Maldita sea, con lo bien que se me han dado siempre los impares (los nueves, los quince, los veintitrés, incluso los sesenta y nueve), y ahora aquí, parada y parida, en plena parodia de la mañana, haciendo frente a este brusco parón, al caos calmo de la intensa batalla… para, dentro de nada, en cuanto acaben las campanas de doblar, retomar esa lucha paralela donde siempre estoy al frente, dirigiendo sin sentido las huestes de mis años pares e impares, oyendo al tiempo trotar entre flores y cruces, entre míos y ajenos, entre ustedes y yo.

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